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El Psicoanálisis Iniciático

Uno de los elementos fundamentales de la Enseñanza Iniciática es el Psicoanálisis. Fundamental para el hombre es conocer cómo funciona su psique, fundamental entender que dentro de nosotros habita un ego, el yo, el otro en ti, representado por toda una serie de programaciones instaladas en cada uno de nosotros por nuestros padres, nuestros ancestros, la religión, nuestros maestros, la ciencia, las convenciones sociales, la política, la música, la cultura de la época en la que nacimos, etcétera.

A esta rama aportaron mucho personajes como Sigmund Freud, Carl Jung y Jacques Lacan, pero sus bases se remontan a mapas y gráficos mucho más antiguos que se encuentran en los registros de nuestras Culturas Iniciáticas Originarias en el planeta..

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El propósito de esta rama de la Enseñanza Iniciática es des-ocultar a ese otro que habita en ti y valerte de las estrategias que él utiliza para su auto-preservación a favor de ti como Sujeto para que puedas alcanzar los Resultados que en tu vida deseas alcanzar.

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Elementos como el conocimiento de las Estructuras Psíquicas, el Plan Iniciático, el Significado del tiempo lineal y circular, Topología, Lógica, el Diagrama de Peirce, las Zonas de Emergencia, Las Zonas de Pantano, Los Considerandos, las Dialécticas, el Papel de las Emociones y su Energía son algunos de los elementos de los que se vale el Psicoanálisis Iniciático.

Si te interesa el tema, te Comparto uno de mis artículos para Tu Propio Camino que he escrito tiempo atrás.

EL EGO Y SUS CUATRO TRAMPAS FUNDAMENTALES

Por Juan Carlos Pons López

¡Saludos Amigo lector! Hoy traigo para ti un tema ampliamente relacionado con lo que han llamado el despertar de conciencia: el ego, y sus trampas. ¿Te interesa? ¡Acompáñame!

Primero que todo, aclaremos a que me refiero cuando te hablo del ego. Las Enseñanzas Espirituales del Oriente nos cuentan que esto    que llamamos Dios, la Fuente, la Conciencia Superior, el Campo Cuántico, el Universo o aquella Fuerza Superior que nos trasciende deseó conocerse a sí mismo, decidió conocerse a sí mismo por lo que no es, no por lo que es. Y en ese proceso, se dividió en almas individuales para experimentarse desde diferentes facetas y así aprender más rápidamente lo que no es, es decir, separación.

Este punto de vista nos coloca en una posición de dignidad muy superior al que el común de los humanos se percibe: ya que piden la ayuda de ese Dios a través de oraciones, aunque en realidad estamos aquí nosotros para ayudarlo a él. Aunque, en el fondo, él y nosotros somos Uno, hablar de él y nosotros también es un pensamiento de separación, pero te lo explico de esta forma para que te sea más fácilmente entendible.

Estas almas, que somos nosotros, experimentamos en diferentes mundos diferentes experiencias del Ser, y en particular aquí en la Tierra, en la experiencia tridimensional, requerimos un personaje, un avatar, para el juego que hemos venido a jugar, ya que para aprender es necesario experimentar y jugar en esta realidad. Aunque por momentos experimentemos sufrimiento o dolor, es parte del juego, así como el goce y la alegría.

Y cuando hablo del sufrimiento… ahí es cuando inicia propiamente el tema del artículo de hoy. Este personaje, tal como en un juego de video, tiene unas características propias. Este personaje, es el ego.

El ego se configura desde que tu alma comienza a ocupar al cuerpo o vehículo físico en el vientre de quien será tu madre biológica, hasta aproximadamente los 6 o 7 años de edad, a partir de una programación, igual que un software informático, programación que proviene de la información en el ADN que han aprendido tus padres, los cuales te corresponden por tu grado de evolución, es decir, son escogidos por ti mismo, no solamente características físicas, sino psicológicas, conductuales, emocionales, patrones de comunicación, creencias, ideas, modos de ver el mundo, etcétera.

También conforma al ego la parte de la cultura imperante en la época que elegiste nacer: su música, su arte, su deporte, las informaciones recibidas de tus profesores y amigos en la infancia, el entorno social y económico con el cual decidiste encarnar porque es la experiencia exacta que necesitas para tu evolución y tarea final que es la que la Fuente te ha encomendado, Fuente que eres tú mismo por cierto, útil recordarlo.

Ahora bien, ese ego tiene como pilar fundamental la separación. Te hace creer que él eres tú, te identifica a él, y te hace creer que está completo, es decir, que él es todo cuanto existe y que nada fuera de él es posible. Y ciertamente, lo que está por fuera de sus programaciones lo percibe como imposible.

Ahora bien, cuando eliges vivir una vida desde las Enseñanzas Iniciáticas, una vida desde el Sujeto, el Alma, la Conciencia que eres, el Self o Yo Superior, según la terminología que uses, hay cuestiones que desde tu sujeto deseas y que están por fuera de estas programaciones. Ahí justamente comienza el Camino Iniciático.

Tu ego no puede aceptar que exista algo por fuera de él y que pueda ser alcanzado. Y es un estratega de primera línea, de manera que cuando tú te dirijas a desear algo por fuera de estas programaciones y en lo real comiences a hacer acciones en el mundo dirigidas hacia ese deseo, él queda por fuera del campo de experiencia de esa situación y no puede hacer su función: que es garantizar tu supervivencia y hacerte una predicción de lo que te ocurrirá con base a la información  que dispone. Y no puede hacerlo porque no dispone de información, y tal como una computadora a la cual quieres solicitarle una función para la cual no está programada, pues se cuelga. En el fondo nuestro cuerpo físico es un computador biológico cuántico.

Es decir, que la función del ego  no es buena ni mala. Simplemente es. No puedes pedirle por ejemplo a Word que funcione como un navegador de Internet porque esa no es su función.

Sin embargo, como un gran estratega que es, tiene ya planeadas ante un inicio de algo nuevo en ti cuatro trampas para disuadirte que te abras campo en terreno desconocido. Y es útil que las conozcas. Ya que cuando como Sujeto deseas algo por fuera del ego, te convendrá ser un Guerrero y hacerle frente a estas trampas del ego.

La primera trampa que te hace es generarte la percepción que “no puedes” lograr aquello que te propones. Te genera una emoción de frustración. Y aquí es fundamental la separación como bastión fundamental, ya que desde la Unificación a la Fuente, todo es posible. Te genera una dialéctica entre poder y no poder. En lo externo, su densificación en el mundo se llama la política (como es adentro, es afuera, el Kybalión). Pero, ¿cómo puede él decirte que no puedes si no tiene información al respecto? Te dice “no puedes” como respuesta por defecto ante la ausencia de información, para protegerte. Te frenas porque no puedes. No caigas en la trampa de pensar que no puedes, tú eres la Fuente que lo puede todo. Dirígete a lo que quieres, cuando te dirijas podrás.

La segunda trampa es generarte la percepción que “no debes”. Te hace sentir culpable. Te genera una dialéctica entre deber y no deber. Es decir, te monta un sistema moral que en lo externo se ve reflejado en las religiones. Es decir, no discute contigo acerca que puedas, sino que aun pudiendo no debes hacerlo, y allí genera una serie de justificaciones y mandamientos de carácter moral que haces que te frenes. Tampoco te conviene caer en esta trampa, la clave es dirigirse utilizando la emoción oportuna en la situación.

La tercera de sus trampas es “no tengo”. Te genera la idea que necesitas algo para conseguir eso que quieres. Te genera una emoción de carencia. Genera una dialéctica entre tener y no tener. En lo externo, está simbolizado en la economía y el dinero. Te frenas porque no tienes. Y las Culturas Iniciáticas de la Humanidad procedían al revés: no cuando tenga me dirijo a lo que quiero, sino cuando me dirija hacia lo que quiero tendré lo que necesito. Es una inversión del pensamiento genial. No caigas en la trampa del no tener, dirígete y tendrás lo necesario.

Y la cuarta trampa es “no sé”. Te genera también una emoción de desaprobación al no saber. Te propone una dialéctica saber o no saber. Quienes venimos del paradigma científico la conocemos muy bien, ya que en lo externo se manifiesta como la ciencia. Te frenas porque no sabes cómo hacer. Y las Culturas Iniciáticas de la Humanidad procedían al revés también: no tengo que saber para dirigirme, tengo que dirigirme para saber. Increíble. Es entonces a través de dirigirte como sabrás lo que necesitas, no le hagas el juego a esta cuarta trampa.

Como ves, la respuesta a las trampas es la de dirigirse hacia lo que quieres. Ahora bien, al dirigirte hacia lo que quieres tu programación está en falta, por lo que el camino hacia lo que deseas no está despejado y libre de dificultades.

La clave de continuar en el camino y no rendirse es ir detectando lo que te ocurre en el afuera, y escuchando lo que dices al respecto, haciendo lectura de qué te espeja el afuera de tu falla en el adentro, qué desvíos digo con mi palabra y que observo en el afuera que me detiene. Ponlo en palabras y dirígete a darle una respuesta a  eso que es sutil.

Por ejemplo, si deseas establecer una relación de pareja pero detectas que tu falla es ser tímido, pues deberás cambiar el desde dónde te diriges: deberás bloquear la timidez y dirigirte desde la persona segura de sí misma. En todo lo que actúes, sientas, digas y pienses debe estar presente la seguridad en ti mismo. No te identifiques tú a la falla de tu ego. Tu Sujeto es quien eres en realidad, no el personaje, no el ego.

Y claro, como me gusta decir, y a modo de conclusión: quien nunca se rinde, jamás puede ser vencido. Mi frase preferida de Guerrero.